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lunes, 21 de febrero de 2011

8grado reproducción y fecundación

Reproducción
Los hongos se reproducen sobre todo por medio de esporas, las cuales se dispersan en un estado latente, que se interrumpe sólo cuando se hallan condiciones favorables para su germinación. Cuando estas condiciones se dan, la espora germina, surgiendo de ella una primera hifa, por cuya extensión y ramificación se va constituyendo un micelio. La velocidad de crecimiento de las hifas de un hongo es verdaderamente espectacular: en un hongo tropical llega hasta los 5 mm por minuto. Se puede decir, sin exagerar, que algunos hongos se pueden ver crecer bajo los propios ojos.


Reproducción en mamiferos 
Todos los mamíferos tienen una reproducción sexual, por lo que es necesario la presencia de las células reproductoras sexuales (óvulos en la hembra y espermatozoides en el macho) para realizarse; éstas son las que contienen la información genética necesaria para que después de la fecundación (unión entre estas dos células), se origine un individuo completo con las características propias de la especie.

Reptiles
Reproducción
La mayoría de los reptiles son ovíparos (ponen huevos), pero muchas especies de serpientes y lagartos son ovovivíparas (alumbran crías vivas). Los reptiles existentes se caracterizan por el desarrollo de dos membranas embrionarias: un amnios protector y un alantoides respiratorio, o membrana vascular fetal. El amnios, común a los reptiles, aves y mamíferos, impide que el huevo se seque, de modo que las primeras fases del ciclo vital de estos animales no tiene que depender del agua. En la mayor parte de las serpientes y algunos lagartos sólo hay un pulmón funcional; en otros reptiles, ambos pulmones están igualmente desarrollados. El tórax y el abdomen no están separados por un diafragma y la respiración se realiza con la ayuda de músculos de la pared del cuerpo.

Reproducción en anfibios 
En lo que se refiere a la obtención de comida y apareamiento, los anfibios son bastante activos durante la noche. La mayoría de ellos pasa al menos parte de su vida en ambientes húmedos y suele poner sus huevos, frágiles y gelatinosos, en el agua. En la mayoría de las especies, de éstos salen larvas llamadas renacuajos, que respiran por medio de branquias y sufren una metamorfosis, es decir, sus cuerpos cambian y se transforman hasta convertirse en adultos que respiran en el medio aéreo. Algunos anfibios, no obstante, maduran sexualmente durante la fase larvaria y jamás experimentan la metamorfosis. Los anfibios adultos son carnívoros y se alimentan sobre todo de insectos, babosas y gusanos. La mayoría de los anfibios vive en regiones cálidas y húmedas.





Reproducción en aves 
Suelen ser pocas aves las que permanecen con la misma pareja a lo largo del año y de un año al siguiente. Incluso, aunque una pareja pueda unirse varios años, la relación entre los miembros o la unión de pareja debe renovarse o reforzarse al comienzo de cada época de reproducción. Las aves ponen sus huevos en sitios tan variados como el suelo desnudo o nidos muy elaborados.. Los nidos se construyen con una gran variedad de materiales fáciles de conseguir. Muchas aves despluman la parte de su abdomen que se alinea con el nido, de modo que el trozo de piel expuesta (llamada parche de la nidada) ayuda a calentar los huevos. El número de huevos por nido varía según las especies, entre uno y una docena o más. En la mayoría de las especies los progenitores se turnan para incubar los huevos o lo hace sólo la hembra. Sin embargo, en algunas especies los papeles que desempeñan los dos sexos se invierten y tanto la incubación de los huevos como la alimentación de las crías corre a cargo de los machos. En la mayoría de las aves, la familia se desintegra tan pronto como las crías son capaces de alimentarse por sí mismas y, entonces, siguen su propio camino. En algunas especies de gran tamaño, como los cisnes o las grullas, las familias pueden emigrar y permanecer juntas durante todo el invierno. Estudios recientes indican que en varias especies de diferentes órdenes las crías pueden permanecer con sus progenitores de uno a tres años, ayudándolos a alimentar y cuidar a las crías de los años sucesivos antes de marcharse a buscar pareja.


Reproducción en peces
Los peces tiene diversos mecanismos de reproducción. Aunque la heterosexualidad es el más común, algunas especies son hermafroditas —es decir, sus miembros desarrollan tanto ovarios como testículos, bien en fases vitales distintas o simultáneamente—. Algunas especies de rapes exhiben parasitismo sexual; en este caso, el macho se fija sobre el cuerpo de la hembra de forma permanente, obteniendo su alimento del sistema circulatorio de ésta.
Los peces ovíparos son los que ponen huevos, que son fecundados en el exterior del cuerpo de la hembra; en estos casos, el desarrollo de las crías es también externo. Las especies que dispersan sus huevos en el agua producen a menudo cantidades prodigiosas de ellos. Un único bacalao, por ejemplo, puede producir hasta 7 millones de huevos. Otros peces ovíparos, como el salmón del Pacífico, pueden efectuar notables migraciones de regreso a su lugar de origen para desovar. La atención familiar tras la puesta puede estar totalmente ausente, o ser muy elaborada, lo que implica la defensa del territorio o el nido. En la amia y algunos cíclidos africanos, los peces jóvenes penetran en la boca de uno de sus progenitores para huir de la amenaza de los depredadores.

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